Aproximadamente a las 4.30 horas de este lunes se produjo un trágico accidente automovilístico sobre la Ruta Nacional 93, en el sentido que une las localidades de Chañar Ladeado y Berabevú, a la altura de la zona conocida como el Bajo Garelli.
El siniestro vial, protagonizado por un automóvil Chevrolet Corsa, costó la vida de Bruno Ponti, joven vecino de la comunidad y jugador de la institución deportiva Club Atlético Chañarense.
El luctuoso hecho adquiere una profunda dimensión de impacto social y deportivo para el sur santafesino, dado que se registra apenas horas después de que Ponti se consagrará campeón junto al plantel de Chañarense tras vencer por la vía de los penales a su clásico rival, Independiente, en una definición que había desatado los festejos de toda la parcialidad merengue.
La noticia provocó una profunda conmoción y pena en la comunidad.
El domingo 23 de agosto, en un siniestro vial registrado en la ruta que une Gödeken con Berabevú, murieron dos jóvenes.
Uno de los dos jóvenes era integrante del plantel Club Social Gödeken, que semanas antes se había consagrado campeón del primer certamen de la Liga Interprovincial de Fútbol.
ASI LO DESPIDIÓ LA PAGINA DE CHAÑARENSE, SU CLUB -
Hola, Bruno.
Te estamos escribiendo desde este lado, con el corazón en la mano, sin poder ni querer encontrar las palabras para despedirte. Porque, en realidad, nos negamos a hacerlo.
Sería en vano intentar contarle a la gente quién fuiste. Porque desde hace unas horas, entre tantos mensajes que nos llegan, hay palabras que se repiten una y otra vez: “Gran persona”, “el del corazón enorme”. Y así eras vos. Y así te vamos a recordar siempre.
Porque además de ser un jugador enorme, de esos que dejaban todo en la cancha, con unos huevos tremendos y un amor inagotable por estos colores, lo más grande que nos dejás va mucho más allá del fútbol. Nos queda la certeza de que, con tu bondad, tu humildad y tu templanza, dejaste una huella imborrable en cada uno de los que tuvimos la suerte de conocerte. Y estamos seguros de que cada palabra que se escriba acá va a ser reflejo de eso.
Te vimos nacer y crecer en esta casa. Te vimos aprender, equivocarte, levantarte y volver a intentarlo. Pero, sobre todo, te vimos esforzarte siempre por ser cada día mejor. Como jugador y, mucho más importante, como persona. ¡Y pucha que lo lograste, campeón!
Hoy nos toca aceptar algo que todavía no podemos entender. Pero, en medio de tanto dolor, nos queda un pequeño consuelo: saber que ayer viviste uno de los días más felices de tu vida. Que pudiste celebrar eso por lo que tanto luchaste, con la camiseta que tanto amabas y rodeado de tu gente.
Nos quedan esos abrazos fuertes que nos dimos festejando, tu sonrisa enorme y la imagen de verte feliz, tan feliz, cumpliendo tu sueño y el de toda la familia merengue.
Qué paradoja, amigo. Ayer celebrábamos juntos una estrella más en nuestro escudo, sin imaginar que hoy vos te convertirías en una de esas estrellas que nos van a acompañar y guiar desde el cielo.
Siempre vas a ser nuestro “Búfalo”. Y desde acá, más unidos que nunca, vamos a seguir luchando para mandarte muchas más alegrías para allá arriba.
Gracias por tanto, por todo lo que fuiste y por todo lo que nos dejaste. Te queremos para siempre y te prometemos nunca olvidarte, campeón.

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